Bienvenidos supongo!
On domingo, agosto 11, 2013 by Bimago del Neoverso in ,    No comments
Jesús de Nazareth, como la mayoría de occidentales sabemos, es el modelo a seguir de todos los cristianos. Los cristianos no se ponen de acuerdo en muchas cosas, salvo esto, y quizás también en protestar contra todo tema que involucre a los homosexuales, tal como pasó este fin de semana en Costa Rica cuando las congregaciones evangélicas y católicas de la nación hicieron yunta común para pronunciarse contra la fecundación in vitro y la unión civil entre homosexuales.


Por eso cabe preguntarse un momento, ¿qué habría pensado Jesús si hubiera estado hoy viendo estos temas? ¿Habría invertido tiempo y esfuerzos en ir a marchas y protestar contra esas situaciones?

A la luz del texto bíblico, la respuesta claramente es no.

Sería quizas pertinente recordar cuando a Jesús le preguntan si consideraba justo pagar tributo al gobierno, y manifestó:

“Pagad pues a César lo que es de César, y a Dios, lo que es de Dios” (Mateo 22:21)

Para quienes han leído alguna vez la biblia, y para quienes no, probablemente les suene familiar esta frase. Siglos antes el gran filósofo griego Aristóteles (384-322 AC), expresó esta misma idea sobre separar los temas terrenales de los espirituales ( “Dadle a cada uno lo que le corresponde”). Una frase que se ha convertido en parte del léxico común en muchos países.

Para la época del texto bíblico, el César era Tiberio, máxima autoridad del Imperio Romano. El modelo a seguir de los cristianos, su fuente de inspiración misma -es decir, Jesús- reconoce la necesaria división entre las cuestiones del Estado y la Religión. Parafraseando esta situación, podríamos fácilmente imaginarnos una conversación entre un creyente y el mesías cristiano.
[Cristiano] -"Jesús, deberíamos rechazar el matrimonio civil entre los homosexuales".
[Jesús] -"Díme hijo, ¿los homosexuales pagan los mismos impuestos que tu?".
[Cristiano] -"Los mismos señor".
[Jesús] -"Entonces dales los mismos derechos que tienes tu".
Por si no quedara suficientemente claro, cuando le interrogan sobre su autoridad, el texto bíblico dice que responde:

"Mi reino no es de este mundo —contestó Jesús—. Si lo fuera, mis propios guardias pelearían para impedir que los judíos me arrestaran. Pero mi reino no es de este mundo" (San Juan 18:36).

¿Qué pretexto pondrán entonces los cristianos para inmiscuirse en la política del Estado? Si el mismo personaje que fundamenta toda su creencia, nunca participó en ninguna manifestación política, ni apoyó a grupo de poder alguno o siquiera mostró adhesión a ninguna ideología. Claramente, él solo se preocupaba de llenar las necesidades de sus seguidores y de prepararles para el "Más Allá".  En temas civiles, jamás se inmiscuyó.



Lamentablemente, el adoctrinamiento cristiano condiciona a los creyentes a seguir confiadamente la autoridad de sus líderes religiosos, sin meditar en las verdadera misión que les encomendaran "Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo" (Mateo 28:19).  ¡Nunca fue el mandato "Dominad las esferas políticas, moldeando las leyes según mis enseñanzas!"

Por supuesto, como ateo no creo en la divinidad de Jesús, sin embargo considero que si los cristianos aplicaran estas simples enseñanzas como se dictan y no como las interpretan sus líderes religiosos, el cristianismo sería una forma de pensamiento respetable y mucho menos contradictoria. Y por tanto, mi propósito es que ud, amigo creyente, reflexione sobre este tema en lugar de ser un seguidor ciego. ¡Nos leémos!

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